2+2 son cuatro


Lic. Rodríguez
Periodista y Analista Polític
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Hay que ir preparando el terreno para que pase lo que muchos llamarán rejunte, bolsa de gatos o –los más benévolos- ententes. No serán más que acuerdos electorales con sabor a necesidad política y a la foto de hoy: nada en política puede construirse sin ampliar las bases o lo que Juan Domingo Perón repetía con asiduidad y sabiduría: “Si nos juntamos sólo los buenitos vamos a ser muy poquitos”.
El oficialismo kirchnerista tiene a todos sus laboratoristas analizando posibilidades de cara a las presidenciales de 2015 y solo ruegan una cosa: que no se junten dos de los tres espacios que hoy les harían frente por separado (Frente Renovador, PRO y UNEN). Todo indica que los esfuerzos serán ingentes para evitar la segunda vuelta, caso en el cual –y de acuerdo a encuestas oficialistas y opositoras- sólo un milagro podría salvar al oficialismo de perder la hegemonía política que detenta desde 2003. Se cree que el kirchnerismo llega con un núcleo duro de al menos 3 de cada diez argentinos (bastante bien teniendo en cuenta que gobierna hace 11 años y medio) dispuestos a seguirlos a todos lados, incluso si Cristina Fernández les pidiese que voten a Daniel Scioli. Si a ese número le agregásemos el aporte que tiene el Gobernador de su propia cosecha en territorio bonaerense, esos tres de la base podrían convertirse en 4/4.5. Si el oficialismo saca 4.3 y el segundo 2.5, no habrá segunda vuelta y todo habrá terminado allí (1), el Frente para la Victoria versión aggiornada seguirá a cargo del poder y los opositores deberán esperar un nuevo turno para hacerse del manejo de la cosa pública.
Como están planteadas las cosas hoy, una fórmula presidencial que llega a las PASO no puede abrirse luego. O sea, si hubiesen acuerdos electorales para compartir fórmula (Ejemplos: Sanz – Macri, Macri – Sanz, Macri – Massa, Massa – Macri) deben darse antes de las PASO puesto que luego la ley no permite que se modifique el binomio.
Eso es lo que desvela a quienes proponen apurar los acuerdos, pasa que ese pequeño dato sólo sería ventajoso para el oficialismo. Francisco de Narváez cree que el acuerdo debe ser entre Sergio Massa y Mauricio Macri. Muchos radicales, incluido Ernesto Sanz –avezado armador político- piensan que la UCR sola, aunque sume a UNEN, no está en condiciones de ganar una elección con lo cual creen fundamental llegar a las PASO con un acuerdo que incluya a Macri en ese armado.
Nadie en la Argentina está libre de pecados y, por tanto, en condiciones de tirar la primera piedra. El kirchnerismo ha sido también transigente con sus acuerdos y ha juntado a Gildo Insfrán con Luis D’elía o a Hebe de Bonafini con Juan Urtubey. Por derecha y por izquierda todos disimulan sus acuerdos. Es parte del folklore la chicana del que te saca la marcha radical o peronista para criticar a quienes quieren construir sumando a otros espacios. El frentismo es necesario en la Argentina pero el bipartidismo manda, impone las reglas.
El peronista es más pragmático, siempre tiene una justificación para sus acuerdos y rápidamente borra las páginas que lo avergüenzan, el caso del riojano más famoso es el ejemplo. El propio Perón es producto de acuerdos. Los radicales son internistas de vocación, eso muchas veces los deja pataleando en la derrota poselectoral. Parecieran no entender que el Poder es algo que si no se agarra hoy debés esperar mucho tiempo para intentarlo nuevamente. Y el paso del tiempo es impiadoso con todas las ideologías… Aunque suene torpe y oportunista, la política además de construcción atravesada por ideología se trata de olfato para entender la foto del día y es claro que si se juntan antes de las PASO dos de los tres que quieren hacerle frente al oficialismo por separado, sería la primera vez en la historia que el kirchnerismo, viejo entendido en la materia, temería lo peor. (1) Art. 98 Constitución Nacional Argentina.- Cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta hubiere obtenido el cuarenta por ciento por lo menos de los votos afirmativos válidamente emitidos y, además, existiere una diferencia mayor de diez puntos porcentuales respecto del total de los votos afirmativos válidamente emitidos sobre la fórmula que le sigue en número de votos, sus integrantes serán proclamados como presidente y vicepresidente de la Nación.



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